Jueves: el laboratorio
Hola a todos! Sé que he estado un poco perdido en estos últimos días ya que me encontraba en la ciudad de Nueva York por el fin de semana. Fue una experiencia sumamente increíble, de la que les contaré un poco más en las siguientes entradas que escribiré el día de hoy. Gracias, como siempre, por leerme y estar pendientes.
El jueves fue un día corto pero interesante. Además de mi trabajo en las simulaciones, en el cual estuve armando gráficas, realizando reportes y tomando datos, tuve la oportunidad de ir a conocer a otro profesor del departamento de ingeniería física dentro de la universidad: Su nombre es Gregory Fuchs, y podría decirse que su trabajo principal se encuentra en el área de la física de la materia condensada.
No sé si recuerdan el cuento de que los electrones tienen espín, que podría decirse que es algo así como una flechita hacia la cual está apuntando el giro del electrón. Pues bien, el profesor Fuchs se dedica a utilizar técnicas para controlar el espín de los electrones utilizando técnicas mecánicas. La razón por la que quise conocer al profesor Fuchs fue, principalmente, su trabajo utilizando núcleos N-V en el diamante, los cuales son famosos por propiciar algunas características interesantes para el estudio de la mecánica cuántica.
El edificio de ciencias físicas se llama el Clark Hall, y está ubicado a unas 10 cuadras del edificio donde queda mi laboratorio. Es un edificio muy ecléctico, ya que combina algunos detalles nuevos en la fachada frontal con otros más antiguos en la fachada trasera. Hasta los baños del edificio tienen propaganda nerd: ¿Cuándo fue la última vez que Einstein les preguntó si se habían lavado las manos? Después de estar un rato conversando con el profesor Fuchs sobre su grupo de investigación y su trabajo me llevó a conocer su laboratorio, que es enorme!
Luego de salir del trabajo bajé al dormitorio, donde me encontré con los compañeros con los que viajaría hacia Nueva York. Bajamos hasta el centro de Ithaca caminando mientras caía la tarde. Creo que en pocos momentos como en esa tarde me di cuenta de que lo que tenemos en esta universidad es algo muy especial e invaluable. Hoy, que empezó la segunda mitad del viaje, creo que es el momento perfecto para agradecerle a la vida, a la universidad y a mi familia por un mes espectacular en el que he podido conocer gente genial, sitios muy agradables y amigos que confío durarán por muchos años.
En la noche, luego de volver al dormitorio, empaqué mi maleta y me arreglé para tomar el bus de la 1 de la mañana. Pero esa es una historia para la siguiente entrada!
Gracias, como siempre, por leerme!
Un abrazo,
JR








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