Domingo: por el sendero de la libertad
Hola a todos! El título es una mala traducción, muy literal, de lo que hice en mi domingo, el último día que estuve en Boston: Caminé por el freedom trail.
El domingo fue un día muy agradable pero también un día difícil. Desde que me levanté empecé a sentir un dolor de garganta y un malestar general que no me resultaron para nada cómodos. Al despertar, la sensación de incomodidad me dominó un poco pero me dije: "quién sabe dentro de cuánto tiempo volveré a Boston! No puedo perder el día convaleciente!". Así las cosas, luego de alistarme y de dejar todo en orden, salí a conocer a Boston con la seriedad que la ciudad se merece.
La ciudad tiene un atractivo turístico que se llama el Freedom Trail. Es básicamente una línea roja en el piso que va por una porción considerable de la ciudad. Si uno sigue con cautela toda la línea, debería pasar por todos los sitios turísticos de la ciudad y de paso, debería también conocer un poco de la historia, de la gastronomía y de la cultura de la ciudad. Dicha línea comienza en un sitio que ya me era ligeramente familiar y por el que pasé los tres días de mi visita: El Boston Common.
La línea roja me guió por muchos de los sitios más representativos de la ciudad, entre los que se encuentran la casa del Estado de Massachussets, la casa de Paul Revere, el Faneuil Hall, el barco USS constitution, el monumento Bunker Hill, entre otros. No fue un paseo sencillo: fue preciso tener mucha agua y muchas ganas, y por momentos sentía que mi energía estaba cayendo, sobre todo por el hecho de estar un poco enfermo. La experiencia fue supremamente pedagógica, sobre todo porque con ella aprendí de la importancia de Boston para la fundación de lo que hoy día se conoce como Estados Unidos, de su importancia económica y educativa, y de su historia, una historia que se mantiene hoy día muy presente.
El último atractivo turístico que visité fue el barco USS constitution. En palabras de Cristina, una compañera de la pasantía, es la versión estadounidense del Buque Gloria. En efecto, uno puede entrar, conocerlo y entrar también a un museo interactivo en el que aprende de la historia del buque, de las batallas que sostuvo, y del estilo de vida de la gente que en él navegó.
Luego de esto me fui caminando hacia el lado de Cambridge, con la intención de pasear por el río Charles. Es un paseo supremamente tranquilo, en el que uno ve la gente pasar montando en sus kayaks mientras uno camina tranquilamente. Las novias posan en sus vestidos con sus damas de honor, y la gente camina como si los problemas no existieran y todo fuera tan tranquilo! Es un sitio muy agradable para estar. Por cosas de la vida volví a pasar por el MIT, pero esta vez no hice turismo alrededor de él.
Para terminar, tomé el metro hasta la estación Copley, en la que tenía la intención de bajarme para conocer la biblioteca pública. Adivinen qué! Estaba cerrada. Creo que equivocarse es una parte muy importante del turismo solitario, pero también es una parte importante de cómo medir el temperamento y las reacciones a las adversidades. Algún día volveré para conocer la biblioteca, me lo prometo.
A la final tomé de nuevo el metro para volver a la casa, recoger mis maletas, y volver para Ithaca de vuelta con Zoe, Ryan y Sam, a quienes les fue muy bien en los matrimonios a los que asistieron.
A todos los que leen el blog con frecuencia les quiero agradecer por estar ahí. Estar enfermo y solo es difícil. Mis compañeros han sido supremamente queridos y me han acompañado, pero todos tienen que estar dedicados a su trabajo también. Han sido cinco semanas y media de aventuras, de alegrías, pero estas cosas no están exentas de dificultades. Este blog nació como una manera de darle salida a todo eso.
Un gran abrazo,
Juan
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