Domingo: Turismo con acento argentino
Hola a todos! Esta es la última entrada que escribo sobre mi viaje del fin de semana a la ciudad de Nueva York. Como podrán recordar de las dos entradas anteriores, el viaje fue vivido con mucha intensidad. Y el último día no se podía quedar atrás.
La mañana comenzó temprano. Después de desayunar, tomamos nuestras maletas y las empacamos para salir. Entregamos el apartamento en orden y nos dispusimos para tomar el metro con maletas y todo. Llegamos de vuelta a Port Authority, la terminal de buses en la que comenzó nuestro viaje. Como Germán se quedaba cerca a la terminal, llevamos nuestras maletas a su apartamento y nos fuimos para disfrutar de un día más de conocer a Nueva York.
Tomamos el metro desde Port Authority hasta Bowling Green, una estación en el Downtown de Manhattan. Desde el día anterior habíamos cuadrado un tour con SANDEMANs, una compañía de turismo que se encarga de hacer tours. Frente al museo del Indio Americano encontramos a nuestro guía, un argentino que se llama Alex.
Recorrimos todo el downtown de Manhattan, pasando en especial por el distrito financiero y por Wall Street. Pudimos ver también la famosa escultura de un toro, al cual la gente acaricia para desear buena suerte y volver a Nueva York. Pasamos por Battery Park, un parque desde el cual se puede obtener una bonita vista de la estatua de la libertad. Recorrimos toda la parte baja de Manhattan mientras aprendimos sobre la historia de la ciudad y sobre la historia de George Washington.
Al final del tour pasamos por el memorial del 11 de Septiembre y pudimos contemplar el nuevo edificio, el One World Trade Center. El memorial de las torres gemelas es un sitio muy bonito pero muy extraño también. Queda en él el hueco que dejaron las torres luego de los atentados. Se respira un ambiente tenso, pero de él queda un futuro por delante y todas las consecuencias que tuvo para el mundo.
Alex nos dejó a nuestra merced en la torre de la libertad. Quedamos muy agradecidos con él porque disfrutamos mucho del tour. Luego fuimos a almorzar a ShakeShack, un sitio de hamburguesas muy caro pero en el que la comida es deliciosa. Tomé una malteada de fresa con una grasosísima hamburguesa viendo el río Hudson desde el malecón.
Después de comer fuimos a montar en Ferry hasta Staten Island. Montados en el ferry tuvimos una vista muy cercana de la Estatua de la libertad, y descansamos un rato sentados en las sillas después de tantas horas de caminata.
Luego de volver a Manhattan, lo que hicimos fue turismo express. En un tiempo de aproximadamente dos horas pasamos por el puente de Brooklyn y fuimos a the High Line, un parque que está ubicado sobre una carrilera de tren que entró en desuso. La zona me pareció muy bonita. Tanto que hasta me gustaría para vivir en ella.
Volvimos a la terminal de Port Authority, compramos nuestros tiquetes de regreso a Ithaca, y nos encontramos con otros amigos que también estuvieron en Nueva York. Quedé con muchas ganas de volver a Nueva York a conocer todo lo que la ciudad tiene para ofrecer. Me pareció una experiencia supremamente única y singular, que espero haber disfrutado al máximo.
Gracias por leer esta trilogía! Me alegra saber que después de medio viaje en Ithaca todavía tengo muchas cosas interesantes por escribir. Amigo lector, gracias por estar ahí acompañándome desde la distancia.
Un abrazo,
JR
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