Hasta pronto, Cornell

Me da mucha nostalgia y un poco de tristeza escribir la última entrada formal del blog. La última en la que contaré cosas que hice en Ithaca, cosas que disfruté, que aprendí y que me marcaron como persona. Siempre recordaré estos momentos con nostalgia y alegría. Para mí, el viaje a Cornell fue un montón de cosas bonitas: fue un voto de confianza de la universidad en mi trabajo y en mis ganas de aprender; fue una de las experiencias más especiales de mi vida, en la que conseguí amigos geniales y aprendí muchísimas cosas, y también fue una manera de aprender más sobre mí mismo, sobre mi temperamento y sobre la manera como se sentiría trabajar en una universidad como Cornell.



El viernes fue un día muy corto: Por la mañana estuvimos viendo de nuevo las presentaciones finales de los compañeros que no habían expuesto. Fue bonito ver como todos habíamos aprendido sobre cosas tan distintas, como todos aprendimos y aprovechamos la experiencia, y como todos hicimos de Ithaca nuestro segundo hogar, y de nosotros mismos nuestra familia.





Luego de terminar las presentaciones Julie nos entregaba un certificado de asistencia, así que cuando el último de nuestros compañeros terminó, fue como una pequeña graduación: abrazos iban y venían, mucha alegría, sonrisas, y la sensación de que después del almuerzo tendríamos que empacar.




En efecto, así fue. Luego de ir y comprar algunos regalos, bajé al dormitorio a empezar a organizar todo y dejarlo listo para viajar. Subí a la tienda de Cornell, compré unos chocolates, y llevé una carta al laboratorio. ¿Cómo no hacerlo? El laboratorio del profesor Jin ha sido uno de los sitios en los que más he aprendido y en los que más he disfrutado. Al despedirme, Ding-Yuan se dio cuenta de que mi cara (junto con la de muchos compañeros) salió en la página principal de Cornell. Como en algunos años quizá lea este blog de nuevo, sería bueno pegar aquí el pantallazo para recordar cómo se veía la página:




Luego de despedirme de las personas de mi laboratorio, fui a empacar mi maleta. Quisiera darle las gracias a Amir por ayudarme con tan titánica labor! La maleta quedó con sobrepeso, llena de dulces y de recuerdos.



Antes de salir, fuimos a comer por última vez a Robert Purcell. Al bajar, sentí mucha nostalgia por todo aquello que había hecho, todo aquello que había dejado de hacer, y todo lo que la experiencia significó para mi vida. Fue muy bueno haber conversado con Leidys sobre todo esto mientras volvíamos al dormitorio.




Pasé un momentico por la zona común entre Bethe y Rose, donde Paola estaba organizando una fogata y preparando S'mores. Estaba cerca la despedida, pero parte de la experiencia consistía en disfrutar hasta el último momento.




Dejar el cuarto tan vacío como lo encontramos dolió en el alma: Apagar la luz fue todavía más triste. Tomé fotos para nunca olvidarlo. En la despedida, antes de tomar el bus, hubo lágrimas y abrazos. En general la sensación era de satisfacción pero también de nostalgia. Fueron muchos los momentos compartidos y que nunca olvidaremos. TJ y Julie se despidieron de nosotros, nos dieron unos discursos muy bonitos, que nos llegaron al alma.




Luego de 4 horas de bus -y de cantarle el cumpleaños a Daniel en la mitad-, llegamos al aeropuerto de Nueva York. Después de pasar por toda la seguridad aeroportuaria y estar establecidos, Cristina nos reunió a todos en círculo y nos pidió escribir en una hoja nuestros nombres. Rotamos las hojas y escribimos en cada una un mensaje para cada uno de nuestros compañeros. Esa carta la guardo de una manera celosa, hace parte de lo que soy.




El viaje en avión fue largo pero sin contratiempos. Llegué a Bogotá a dormir, a descansar, y a hacer pereza. El fin de semana fue de acabar de escribir el blog y de dormir.

La semana fue dura: Fue muy alegre volver a ver a mis amigos y a mi mamá, pero también pesan el cansancio y la sorpresa. Bogotá, afortunadamente, estaba exactamente como la dejé.

Gracias por seguirme a lo largo de esta aventura! Este blog hace hoy parte de lo que soy.

Un gran abrazo,

Juan

Comments

Unknown said…
Qué alegría saber que esta experiencia significó tanto para vos, y qué bueno haber podido ser parte de ella, al menos leyendo los relatos. Gracias por compartirnos con tanto nivel de detalle tus experiencias y la manera como te impactaron. Este blog será para vos un excelente recuerdo del viaje. Un abrazo de vuelta para vos.
Juan V said…
Pasando de un perfil a otro en facebook me encontré con tu blog. Debo decir que no lo lei completo pero si buena parte ya que me encantó la forma de expresar tu viaje a Cornell y lo digo de esa manera ya que mi experiencia se vio reflejada en tus palabras. Fue como hacer un repaso por lo que también viví esos días. Me encantó leerlo de verdad.

P.D. Nunca hiciste un post de la casa del Jamón ni su significado en tu viaje jajajajaja.

Saludos.

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