Sábado: el paraguas
Hola a todos! Gracias por estar pendientes y por leer el blog con frecuencia. A medida que pasa el tiempo algunas cosas se van haciendo un poco más rutinarias y quizás por eso las historias que cuento parecen un poco más repetitivas. Espero que esto no sea un impedimento para escribir, porque después de todo ese es el punto del blog, y ese es el punto del viaje también. A pesar de todo, sigo tratando de ponerme todos los días al frente de una misión: sacar historias entretenidas e interesantes para contar en el blog.
El día de hoy fue más bien un día de pausa y descanso. La próxima semana es corta, pues el 4 de julio (día de la independencia de los Estados Unidos) es un sábado pero el viernes la universidad estará cerrada. Mientras tanto, aprovechamos el día para comer bien y reponer algo de sueño. Otro de los motivos por los que el día fue tan tranquilo fue porque no paró de llover.
Quizás un poco por aventureros, quizás por estar aburridos, Juan Luis y yo decidimos ir a dar una vuelta por la universidad mientras llovía. Y cada uno llevó un paraguas. Pues bien, a pesar de ser muy útil, el viento nos volteó a cada uno el paraguas un par de veces, lo cual fue muy estresante por ratos.
Uno de los sitios que visitamos dentro de nuestro paseo universitario fue la tumba de Ezra Cornell, el fundador de la universidad. Dicha tumba está situada en el ala norte de la Sage Chapel, en la que la gente estaba llegando muy adornada para un matrimonio. Pues bien, cuando íbamos de salida una chica se bajó de un carro cerca a la capilla. A pesar de que no la conocíamos y dado que estaba un poco desorientada y mojándose, decidimos darle un aventón hasta la capilla. Esperamos que esto haya arreglado su día un poco!
La última que nos pasó en nuestro paseo antes de volver al dormitorio fue que subimos hasta el dairy bar para comer helado, pero eran las 5:02 y el bar lo cerraban a las 5. Así que con la moral baja, los zapatos mojados y el paraguas maltrecho, volvimos hasta el dormitorio.
Después de volver a la casa y de comer, fuimos a ver una película de terror organizada por los estudiantes de la casa, llamada Babadook. Confieso que me reí más de lo que me asusté. Nos regalaron pizza, pero yo no tenía mucha hambre así que la guardé.
Así pues, se va un día más del viaje. Estamos ad portas de terminar la tercera semana de viaje, lo cual nos pone casi en la mitad de la pasantía. ¡Cómo pasa de rápido el tiempo!
Gracias por leerme y estar pendientes! Salvo por el jueves he tratado de que la escritura de mi blog sea una actividad casi religiosa.
Un abrazo,
JR





Comments
Post a Comment